A quien nos enseñó que el amor se demuestra estando presente.
SIEMPRE
PRESENTE
A quien nos enseñó que el verdadero legado no se hereda; se vive.
En memoria de
Guiselle María de los Ángeles García Ureña
13 de febrero de 1954
—
12 de septiembre de 2024
Hay personas cuya presencia trasciende el tiempo.
Guiselle fue una de ellas.
Fue hija, hermana, esposa, madre, tía, amiga y el corazón generoso de una familia que encontró en ella un ejemplo constante de amor, fortaleza y entrega.
Vivió con una fe profunda, convencida de que cada día era un regalo de Dios y que servir a los demás era una de las formas más hermosas de agradecerlo. Su vida estuvo marcada por la bondad silenciosa, por la palabra oportuna, por el abrazo sincero y por esa capacidad única de hacer sentir a cada persona importante y querida.
Nunca necesitó reconocimiento para hacer el bien. Le bastaba saber que alguien sonreía, que una carga era más ligera o que una familia permanecía unida gracias a un pequeño gesto de amor.
Nos enseñó que el verdadero liderazgo nace del servicio.
Que la fortaleza siempre puede ir acompañada de ternura.
Que la humildad tiene un poder inmenso.
Y que la familia es el mayor tesoro que Dios puede confiar a nuestras manos.
En Forjados García creemos que una empresa no se construye únicamente con acero, proyectos y trabajo. También se construye con principios, con honestidad, con respeto y con amor por los demás.
Esos valores forman parte de nuestra historia porque primero formaron parte de la suya.
Hoy seguimos construyendo ese legado con la esperanza de honrar, en cada decisión y en cada obra, el ejemplo que ella sembró en todos nosotros.
Su recuerdo continúa iluminando nuestro camino.
Y su ejemplo seguirá viviendo en cada generación que venga después de nosotros.
UN LEGADO DE AMOR
Toda gran familia comienza con alguien que decidió amar sin medida.
Su alegría encontraba siempre el camino hacia los más pequeños.
Para ellos nunca faltó un abrazo, un consejo o una tarde compartida.
Las conversaciones más sencillas terminaban convirtiéndose en los recuerdos más valiosos.
Su forma de amar era silenciosa, constante y profundamente generosa.
"El Señor te protegerá en todo momento; él protegerá tu vida. El Señor cuidará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre."
Salmo 121:7–8
Gracias por enseñarnos que la verdadera grandeza
se encuentra en servir a los demás con amor.
Siempre vivirás en nuestros corazones.
Porque el amor verdadero nunca deja de acompañarnos.
Con amor y gratitud.
